En 1992,
la OMM consideró a la sequía como un período
de condiciones meteorológicas anormalmente secas,
y suficientemente prolongado como para que la falta de precipitación
cause un grave desequilibrio hidrológico. La sequía
es el principal fenómeno resultante de la combinación
de eventos meteorológicos, la físico-geografía
de un territorio y la acción del hombre sobre el
medio. En general, un tipo de sequía ocurre cuando
la precipitación es insuficiente para mantener una
actividad específica. Se consideran varios tipos
de sequías: meteorológica, agrícola,
hidrológica, e hidráulica.
La sequía meteorológica
ocurre cuando se observan lluvias muy inferiores a las esperadas
en un período determinado. En dependencia de la extensión
de dicho período, la sequía meteorológica
tiene diferentes implicaciones: sobre la agrícola,
cuando se observan lluvias inferiores a las esperadas para
un período superior al admitido por los cultivos
de secano; sobre la hidrológica, cuando se observan
lluvias inferiores al 75 % de las esperadas para un período
superior al correspondiente a las sequías cíclicas
interanuales o naturales. En Cuba hay dos sequías
cíclicas interanuales: la estacional (noviembre-abril)
y la interestival (julio-agosto), aunque no afectan por
igual a todas las regiones.
La sequía hidrológica, en
tanto, ocurre cuando las aguas subterráneas llegan
a un agotamiento tal que dejan de alimentar a aquellos ríos
que normalmente las drenan, ocasionando en los cauces la
ausencia de agua en movimiento. Finalmente, se tiene la
sequía hidráulica, la cual sobreviene cuando
la disponibilidad de agua almacenada no permite garantizar
el ritmo de entregas considerado en el balance hidrológico
anualmente planteado a las fuentes superficiales y subterráneas
de todo un territorio y/o sistema hidráulico.
Existe una estrecha relación entre
los anteriores tipos de sequías. A grandes rasgos,
la meteorológica es la que da inicio a la cadena,
luego le sigue la agrícola, a continuación
la hidrológica y, por último, la hidráulica.
Para el seguimiento de las sequías, el período
de análisis básico debe ser decenal o mensual,
como máximo, pues, como fenómeno acumulativo,
la sequía se enmascara cuando el plazo de tiempo
se extiende y no pueda identificarse la oportunidad de las
lluvias (en magnitud y frecuencia). Por esta razón,
el INRH emite mensualmente un “Boletín Hidrológico”,
donde se hace un análisis especializado de los niveles
pluviales y de sus consecuencias sobre los recursos hidráulicos
superficiales y subterráneos.
En presencia de la sequía hidráulica,
las entregas se reducen a un nivel que no cause graves afectaciones
a las actividades vitales de la población, con vistas
a alargar los recursos hídricos hasta la fecha más
probable de llegada al territorio de precipitaciones abundantes.
La inseguridad alimentaria de la población de un
territorio es el aspecto donde más se manifiesta
el riesgo de la sequía. Sin embargo, cuando se toma
como centro de los análisis el manejo de los recursos
hidráulicos, y dada la prioridad que otorga el Estado
cubano a la satisfacción de las primeras necesidades
de la población, incluida su higiene, se comprende
que el abasto de agua a ésta es el objetivo más
importante, el más estratégico, pues se trata
entonces de las fuentes que sufren la máxima presión
hídrica en relación a las exigencias de la
demanda.
En
el año 2004, el acumulado de lluvia enero-diciembre,
respecto a iguales períodos de tiempo en los últimos
74 años, muestra que ha sido el peor caso desde 1931
en seis provincias: Villa Clara, Sancti Spíritus,
Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma; destacándose
además Ciego de Ávila y Santiago de Cuba (segundos
peores casos), Matanzas (cuarto peor caso), Cienfuegos y
Guantánamo (séptimos peores casos) y Ciudad
de La Habana (octavo peor caso). Sigue observándose
la profundización de la sequía en la región
Oriente y Centro y su avance hacia el Oeste. La situación
general es desfavorable en todo el país, incluso
Pinar del Río, La Habana e Isla de la Juventud se
hallan entre los puestos del 18 al 31 entre 74 posiciones
posibles.
Comparando
el comportamiento por regiones de las lluvias anuales, desde
el año 1901 puede verse que el recién concluido
año 2004 ha sido el peor entre los 104 casos contemplados
para el Oriente y Centro del país, mientras en Occidente
ocupa el puesto 14. Para tener una mejor comprensión
del proceso de sequía prolongado que sufre el país
(y fundamentalmente, la región Oriente) se muestran
el comportamiento de los tres años precedentes (2001-2003)
el cual refleja que los mismos clasifican entre los peores
casos (para Oriente, del 7 al 49; y Centro, del 66 al 77),
de acuerdo a la serie de 104
El comportamiento
de las lluvias municipales acumuladas desde mayo de 2003
fundamenta como ha sido la evolución de la sequía
en el país. Se hace evidente que la sequía
no es cuestión del Norte de la región Oriente
exclusivamente. El acumulado de mayo a octubre de 2003 muestra
28 municipios con valores superiores al 100 % de la media
histórica en todo el país, mientras que el
acumulado desde mayo 2003 hasta diciembre 2004 muestra tan
solo 6, todos en el occidente.
La sequía es un fenómeno
acumulativo y ese efecto se refleja en el agotamiento de
los recursos hídricos, de difícil recuperación
en un corto plazo de tiempo.
Estudios recientes del INRH (2006) han
confirmado que la media histórica anual nacional
de lluvia (período 1961-2000) disminuyó en
133 mm con relación a la última media calculada
correspondiente al período 1931-1960.
Mapa de precipitación
media anual de Cuba. (Norma Estándar del Período
1961-2000)
Mapa de la variabilidad anual de las precipitaciones en
Cuba. Periodo 1961-2000
Láminas históricas anuales por provincias,
regiones y nación